El Ultimo Asiento

Tratando de caminar derecho...

Blog & Lana

Nuevamente, y ahora con un poco mas de tiempo, estuve dando vueltas por ahí hasta llegar a Blog & Lana, un blog de finanzas personales escrito desde México por So, su autora. En sus propias palabras:

Un blog de lana y finanzas porque:

En mi niñez vi a mi familia sufrir por falta de dinero. En mi adolescencia yo sufrí por falta de dinero. Los años de mi adultez joven los he dedicado a dejar de sufrir por dinero y a desarrollar estrategias que mantengan mi dinero en mis cuentas y a ganar mejor. Hoy, veo a muchos amigos y conocidos sufrir por falta de dinero. Como que ya estuvo bueno de tanto sufrimiento ¿no?.

Si bien tiene algunos mexicanismos, asi como cosas propias de su país, los temas que trata son simples, entendibles y útiles , basados en las experiencias y puntos de vista de la autora y no en un consejo experto. Para más, esta su recomendación de usar el sentido común. Mejor que tratar de describirlo es darse una vuelta por B&L.


Los mexicanos, para mi gusto, me están dando desde hace un buen tiempo sorpresas muy agradables en cuanto a gráfica, diseño e ilustración. A que viene todo esto? a que las ilustraciones de B&L están hechas por Sebastian (Bachan) Carrillo, toda una sorpresa agradable para mi ignorancia.

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En Silencio II

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.

Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.

Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires.

Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero.

Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.

Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.

Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.

Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.

Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.


Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.

Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.

Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas. Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.

Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.

Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.

Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.

Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.

Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.

Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos.

Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.

Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.

Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.

Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.

Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua.

Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo. Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia). Presidente de FUNAM. Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).

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En Silencio

Viernes 2 de mayo de 2008

Retenciones, reclamos y derechos

Entre las decisiones adoptadas por el Gobierno nacional sobre las retenciones móviles y la virulencia de los cortes de rutas, es de desear un acuerdo que aleje las amenazas de nuevas medidas.

Salvador Treber
Profesor de Posgrado, Facultad de Ciencias Económicas, UNC

Una medida inconsulta adoptada el 11 de marzo pasado por la conducción económica, imprevistamente comprometió la paz social y puso a dura prueba la estabilidad institucional del país. Ello se debió a que, en señal de repudio, los afectados decidieron concretar un lock-out, que incluyó el bloqueo de rutas por 21 días. Sus piquetes pasaron a operar como selectores de las cargas que se permitían transportar y obstruyeron las de alimentos, salvo leche.

Tal como hicieron el año pasado en el sur los obreros petroleros, que amenazaron cerrar las válvulas y dejar sin gas al país si no se atendían sus reclamos, la gente del campo ha vuelto a colocar en el rol de rehén a toda la población. Si se acepta esta metodología, significaría que quien tenga algún resorte coercitivo prevalecerá a despecho de los demás. Convalidar como idóneo lo actuado implica admitir que, en vez de las normas establecidas por el ordenamiento legal, regirá la ley del más fuerte o sea la de la selva.

Cabe preguntarse entonces: ¿hemos caído a tal extremo de primitivismo para que impere el "sálvese quien pueda"? Parece mentira que este tipo de procedimientos haya contado con la simpatía de ponderables sectores y la clara adhesión de ciertos medios de información. Es indispensable recuperar la razón y fijar los límites de toda protesta si pretendemos vivir en una república donde rija la democracia representativa. Nuestra Constitución, en su artículo 14º, otorga el derecho de "peticionar a las autoridades", pero no de presionarlas haciendo peligrar la salud del pueblo.

Nada nuevo. Aclarado este aspecto, corresponde analizar el tan remanido tema de las retenciones (derechos de exportación). En su versión actual no constituyen ninguna novedad, existen desde hace más de 50 años, salvo en el período de la "convertibilidad". Las aplicaron ministros tales como Alsogaray, Whebe, Krieger Vasena y Martínez de Hoz, todos los cuales no pueden ser tachados de intervencionistas. En la relación económica con el mundo se usan dos opciones básicas en materia cambiaria para poder exportar productos cuyos precios no son competitivos en ese ámbito. En las economías industrializadas esta situación abarca los bienes primarios; en la nuestra, los manufacturados, que utilizan insumos no agropecuarios. Los primeros, donde la relación la establece el respectivo mercado, se complementan con subsidios. Es lo que hacen Estados Unidos, la Unión Europea y Japón con los derivados de la actividad rural, a los que les dan una "pequeña ayudita" de nada menos que mil millones de dólares diarios. A esa alternativa se opone otra, que consiste en fijarlos "altos" –por encima del llamado "de mercado"– y aplicar retenciones para retirar parte o toda la sobrevaluación artificial, especialmente de los productos que no necesitan dicho auxilio. En consecuencia, esta última modalidad permite establecer un régimen de paridades múltiples para promover exportaciones que, de otra manera, serían imposibles de realizar y evitar que encarezcan los costos internos. Técnicamente se conocen como "sistema de devaluación compensada".

Hace algunos años, Brasil y Argentina tenían los signos monetarios con cotizaciones muy semejantes con respecto al dólar y demás monedas "fuertes". Hoy, la que exhibe nuestro vecino ronda 1,70 real por cada unidad de la estadounidense; mientras que en Argentina, la misma se ubica alrededor de 3,17 pesos. Esa divergencia la genera el Banco Central al comprar todo el exceso de dólares que se ofrece y así lo mantiene rebasando en alto margen la relación que establecería la libre acción de las leyes del mercado. No obstante, los productores brasileños, que exportan casi la totalidad de la soja que cosechan y que nos superan en unos 10 millones de toneladas, no se quejan. ¿Por qué? La promoción de ventas al exterior ha requerido allí fuertes subsidios y por ello su presión tributaria asciende al 37,4 por ciento; o sea, 10 puntos más que en el vernáculo. Los que propugnan eliminar las retenciones omiten explicar qué se debiera hacer para atender esa problemática. ¿Quizá seguir el modelo de Brasil y subir en gran escala los otros impuestos? En el mundo, hasta ahora, no se aplica más que una de estas dos opciones, pero no parece que los objetores hayan logrado elaborar una nueva fórmula mágica y desconocida. Actualmente, con diversas características, las retenciones se aplican en 47 países, siendo el más importante de todos ellos nada menos que China.

Los representantes del sector agropecuario siempre reivindicaron como "propio" dicho ingreso; aunque, en realidad, éste no les corresponde ni surge de su actividad. La controversia estriba en que han modificado esa posición y admiten hasta una alícuota del 35 por ciento; pero cuestionan que la hayan llevado en la soja al 44,1 por ciento y la convirtieran en móvil (sube o baja según la evolución de los precios internacionales). El planteo es razonable y atendible. La forma en que se introdujo fue inconsulta e inapropiada. Presentar fundamentos a posteriori, también. Arguyen que pretenden que no siga ampliándose el área ocupada por la soja y que buscan priorizar la expansión de la afectada a la producción de trigo y maíz. Si fuera así, la reducción resuelta para estos cultivos –menos del uno por ciento– es absolutamente insuficiente.

En el plano internacional, frente a los grandes aumentos de los alimentos –en Francia y España, los lácteos crecieron en el último trimestre el 40 por ciento–, procuran aislar a nuestros consumidores de ese efecto. De la misma manera, se explica que rige una cotización de 42 dólares para la exportación de petróleo que –retenciones mediante– favorece al consumidor interno y al ámbito agropecuario, evitando que gravite la superior a 100 dólares el barril del mercado universal. Dado que la soja elevó su cotización el 72 por ciento en un semestre, seguramente por ello eligieron la sobretasa adicional del nueve por ciento para obtener los recursos que financien su instrumentación, pero demostraron en esa tarea muy poca "cintura", rayana en la torpeza, para implementarla.

Una expresión de violencia. Ello no justifica la réplica belicosa de la dirigencia del área, pues el lock-out patronal por tantos días es una manifestación más de la violencia entronizada en nuestro medio. Los paros "por tiempo indeterminado" son, en cualquier lugar del planeta, inadmisibles pues implican una virtual pulseada por el ejercicio efectivo del poder. Al margen de evaluar la vigencia de sus opciones, un reclamo de este tipo pone entre "la espada y la pared" al Gobierno, en una actitud de claro alzamiento. Las consignas incluyen expresiones destinadas a repudiar a las autoridades y hasta pedir que "se vayan", olvidando que han sido elegidas por el voto popular mayoritario.

Son especialmente legítimos los argumentos sobre la necesidad de mejorar el tratamiento de los pequeños agricultores, los que corresponden a campos distantes del puerto y las explotaciones de productos regionales. La única salida posible para éstos es la de incrementar subsidios que disminuyan sus costos. Urge, además, concretar un plan de obras que amplíen y optimicen tanto instalaciones portuarias –en este momento, 15 mil camiones esperan descargar en las muy insuficientes que existen entre Rosario y San Nicolás– como también en el sistema de rutas de acceso. Los rubros transporte, almacenamiento y descarga para exportación "muerden" al precio nada menos que entre 19 y 26 por ciento del mismo. Las soluciones no son fáciles pues el circuito comienza con la preparación de la tierra para la siembra y llega, en su última etapa, a la colocación en el mercado, sea éste interno o externo.

El componente más importante de este proceso son las tierras y su valor actual oscila entre 15 mil y 4 mil dólares la hectárea, según su ubicación y rendimiento. Ello obedece a que la utilidad de los cultivos –con marcada preferencia, soja–, desde hace cuatro años, es muy buena pese a la vigencia de retenciones que, por lo visto, hasta ahora no habían constituido un obstáculo para tan meteórica suba. Los precios internacionales favorables y que continúan en alza son decisivos para la extensión del área sembrada que, para dicho cultivo, se estima ha llegado a 16,6 millones de hectáreas. Debe tenerse en cuenta que el trigo abarca 5,4 y el maíz 3,7 millones de hectáreas, lo cual es testimonio de un notable avance que se ha dado en la llamada "sojización" del campo argentino. Ello no sería un hecho negativo si ese oleaginoso fuera objeto de una rotación racional ya que, al cabo de una década, empobrece la tierra y la vuelve estéril por muchos años. Dado que esto no se cumple, tenemos una verdadera bomba de tiempo.

En cuanto a los pequeños "propietarios", el número no es siquiera semejante al de los "productores". El 56 por ciento del total de aquellos tiene no más de 100 hectáreas, mientras apenas la quinta parte de ese colectivo las trabaja; el resto las arrienda, cobrando entre 18 y 10 quintales de soja por hectárea, según la calidad de las mismas. Los "pool de siembra" y los "contratistas" son los que concentran el 78 por ciento. Un ejemplo al canto: el máximo productor de soja explota bajo ese esquema 130 mil hectáreas, de las que sólo le pertenecen 15 mil.

Es también importante señalar que los índices de evasión en el sector son los más altos: el 72 por ciento de los asalariados trabaja "en negro", mientras sus pagos del impuesto a las ganancias son cuatro veces menores que los de los demás contribuyentes. Su carga tributaria, sin considerar las retenciones, es 10 puntos inferior al resto. La intermediación, a cargo de los acopiadores –incluidos los llamados "valijeros"– y los exportadores, fija los precios de adquisición a los agricultores y también, con ellos, los que regirán en el mercado interno, descontando por adelantado no sólo los gastos de transporte y almacenaje, sino el margen de ganancia neta que reservan para sí.

El problema y las soluciones no son fáciles, pero es de desear que se llegue a un acuerdo que aleje las amenazas de nuevos paros, lamentables expresiones de una sociedad cuyos miembros apelan con demasiada frecuencia a la violencia para dirimir diferencias.

© La Voz del Interior

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Llamado a silencio

Por el momento, y como mejor contribución ante tanto sinsentido visto ultimamente, me voy a llamar a silencio -como estuve haciendo durante este último tiempo- y solo dedicarme a postear reflexiones de personas que demuestren un cierto entendimiento del tema que hoy nos preocupa como país. Ojalá pronto pueda volver a postear sobre cosas que me interesan y no sobre cosas que me preocupan.

El Silencio - Rafael Rodriguez de Rivera

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Esquema Ponzi, un poco de historia

Un Esquema Ponzi es un sistema de inversión que promete beneficios sin un negocio real que lo sustente, porque esos beneficios surgen de los 'nuevos inversores', quienes al entrar al negocio son los que pagan los beneficios a los que llegaron anteriormente. Estos sistemas suelen estar prohibidos en casi todos los países. Hasta ahí la parte teórica y bastante conocida, de acá en adelante un poco de historia:

Carlo Ponzi fue un italiano, nacido en Parma en el año 1877, que más tarde emigraría a Estados Unidos. A él es el personaje con el cual se identifica a este procedimiento financiero fraudulento, por el cual llegó a recolectar U$S 9.8 milliones de 10.550 personas (incluyendo 3/4 de la fuerza de Policía de Boston) para luego pagar sólo U$S 7.8 millones en apenas ocho meses cuando corría el año 1920.

Carlo Ponzi consideraba publicar una revista de exportación, para esto había escrito una carta a un empresario español informándole de la propuesta de su producto. Al recibir la respuesta notó que el empresario había incluído en la misma un cupón de respuesta postal internacional.

Los cupones de respuesta postal internacional se pueden utilizar en todos los países que pertenecen a la Unión Postal Universal. El funcionamiento de estos cupones permitía que el destinatario del cupón, en este caso Ponzi, pudiera canjear el cupón por sellos norteamericanos en su oficina de correos, y utilizarlos para enviar la revista a España. Debajo se puede observar un cupón similar a los que se usaban en aquellos años.


Ponzi notó que el cupón había costado en España aproximadamente el equivalente a 1 centavo de dólar, mientras que el lo cambió por 6 sellos de un centavo. Esto se debía a que el precio había sido fijado en 1907, a eso había que sumarle la debilidad de la moneda española en esos momentos, dando por resultado una increíble oportunidad de arbitraje.

En lugar de explotar el solo esta oportunidad, lo cual hubiera sido absolutamente legal, decidió crear una empresa a la que denominó Securities Exchange Company, a fin de captar inversores proponiendo un 50% de interés en, primero 90 días, para pasar luego a 45. En pocos meses, el italiano era millonario y tenía un montón de empleados que se dedicaban a captar a nuevos inversores a cambio de altas comisiones.

Con una nota con el siguiente texto se recibían las nuevas inversiones:

The Securities Exchange Company, for and in consideration of the sum of exactly $1.000 of which receipt is hereby acknowledged, agree to pay to the order of ___________, upon presentation of this voucher at ninety days from date, the sum of exactly $1.500 at the company's office, 27 School Street, room 227, or at any bank. The Securities Exchange Company, Per Charles Ponzi.

lo que se traduce más o menos como:

La Securities Exchange Company, para y a cambio de la suma de exactamente $1.000 los cuales recibe y se reconoce por este medio, acuerda pagar a la orden de ___________, contra presentación de este vale en noventa días a partir de la fecha, la suma de exactamente $1.500, en la oficina de la companía, 27 School Street, room 227, o en cualquier banco.
The Securities Exchange Company, Por Charles Ponzi.

No importa cuán lucrativa y atractiva pueda ser una inversión, siempre hay un límite al número de inversores que se pueda atraer. Cada período que pasa requiere de una mayor inversión que el periodo precedente para permitir a la organización devolver a los inversores anteriores su inversión y el beneficio con los cuales la organización está atrayendo a los nuevos. Por lo tanto, el esquema comienza a desmoronarse cuando la cantidad de nueva inversión deja de crecer.

El 26 de Julio de 1920 el Boston Post sacó en sus páginas un artículo en donde donde se planteaban las siguientes dudas: ¿Por qué si era un negocio tan bueno seguía centrándose en la captación de nuevos inversores y no se dedicaba exclusivamente a invertir su dinero y multiplicarlo? ¿En dónde estaban los cupones postales comprados? Con el nivel de inversiones que tenía por entonces tendría que haber existido cerca de 200 millones de cupones en circulación en Estados Unidos y en Correos calculaban que solo había algo menos de 30.000. ¿Cómo se convertían los cupones comprados nuevamente en dinero? Comprar cupones en alguna parte de Europa y utilizarlos en Estados Unidos podía ahorrar mucho dinero a quienes mandaran muchas cartas, pero no estaba habilitado el cambio por dinero en efectivo y tampoco se comercializaban. Esto le vadría al diario ganar el premio Pulitzer entregado en el año 1921.

Ese mismo día se lo obliga a supender la toma de nuevas inversiones hasta que un auditor examine sus libros. En unas horas una multitud de gente se agolpaba fuera de sus oficinas reclamando se le devuelva su inversión. Ponzi aseguró que su organización era financieramente estable y que él podría cumplir con todas las obligaciones. Así fue como devolvió el dinero a quienes lo solicitaron. Para el fin del primer dia había devuelto casi mil inversiones. Asi continuo cumpliendo con sus obligaciones, por lo que los retiros comenzaron a disminuir ganando nuevamente la confianza de la gente.

El 10 de Agosto de 1920, los auditores, los bancos y diarios declaraban que Ponzi estaba definitivamente en al bancarrota.

El 13 de agosto de 1920, Carlo Ponzi fue arrestado y luego condenado bajo cargos federales a cinco años de prisión por el uso del correo para defraudar. Después de 3 años y medio en prisión fue sentenciado con un adicional de siete a nueve años por el estado de Massachusetts. Fue liberado bajo una fianza de 14.000 dólares, y un mes después de esto desapareció. Reapareció más tarde, bajo el nombre de Charles Borelli, envuelto en una estafa piramidal con tierras. ¿Cómo? Simple, compraba tierras a 16 dólares el acre, las subdividía en 23 lotes, para ofrecer luego cada lote a 10 dólares, con este sólo paso ya ganaba 214 dólares por acre vendido (U$S 10 x 23 lotes - U$S 16 del costo de compra). A cada inversor se le aseguraba que sus 10 dólares iniciales se transformarían en U$S 5.300.000 en solo dos años. Vendía estas "unidades de endeudamiento" prometiendo un 200% en 60 días, eso si, conservando el derecho de pagar tales retornos con efectivo o con las propiedades inmobiliarias. Para el 9 de noviembre de 1925 ya había juntado U$S 7.000 de los nuevos inversores. Y todo eso sin contar que muchas de esas tierras eran anegadas y sin ningún valor.

Ponzi fue procesado por fraude y condenado a un año de carcel en Florida. Nuevamente salió bajo fianza el 3 de junio de 1926, para desaparecer otra vez, pero esta vez con rumbo a Texas. Ahi abordó un buque carguero con destino a Italia, pero fue capturado en el puerto de New Orleans el 28 de Junio. Dos días mas tarde le envió un telegrama al entonces presidente Calvin Coolidge pidiendo ser deportado, solicitud que le fue denegada para ser enviado nuevamente a Boston a completar su sentencia. Después de siete años Ponzi fue liberado por buen comportamiento y deportado a Italia el 7 de Octubre de 1934.

De nuevo en Roma, Ponzi trabajó como traductor de inglés. Benito Mussolini le ofreció luego un puesto en la nueva línea aérea de italiana y él sirvió como empleado de la oficina en Río de Janeiro entre los años 1939-1942. La Segunda Guerra Mundial causó el colapso de la aerolínea y prontamente se vio desempleado. De ahí en adelante vagó de trabajo en trabajo, para alternar finalmente entre clases de inglés y los pagos efectuados por el fondo brasileño de desempleo.

Ponzi murió en enero de 1949 en la sala de la caridad de un hospital de Río de Janeiro. Dejó tras de sí, además de muchos estafados, un manuscrito inconcluso titulado "The Fall of Mister Ponzi" (La Caída del Sr. Ponzi).

Mas allá de la anécdota, me pareció útil asociar el esquema con la historia original, de esta manera se hace más fácil, al menos para mi, entender los mecánismos para no ser sorprendido en algun momento. La información fue tomada de muy diversas fuentes, pero en especial fue muy interesante un sitio de nombre bastante sugerente: Crimes of Persuasion.

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Los he visto volver

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El justo reclamo

En cuanto a los servicios desde hace un tiempo tengo la posición dejar de contratar a aquellas empresas las cuales no proveen un servicio que cumpla un mínimo de expectativas básicas (Banco Galicia, seguro, etc.). Ahora, esta forma de actuar es posible porque existen alternativas en los servicios utilizados.

No utilizo con frecuencia trenes y subtes, pero sin embargo no dejo de ser consciente de la pésima calidad de los servicios prestados. Qué se puede hacer en estos casos donde no existe alternativa, por lo menos no sin complicarnos la vida...

Candelaria, en Viaje como el Orto, está promoviendo la firma de un petitorio a presentar ante la CNRT y la Secretaría de Transportes con la finalidad de que se de una pronta solución a las constantes violaciones a las leyes y reglamentos que no sólo afectan en la prestación del servicio, sino que ponen en riesgo la vida.



También pueden darse una vuelta también por los siguientes blogs para ver un poco más que es los que sufren miles de personas a diario:

www.comovacas.blogspot.com
www.hacerse-cargo.blogspot.com (Excelentes fotos/pruebas!!)
www.usuariosdelroca.blogspot.com
www.x1subteseguro.blogspot.com
www.tbamemata.blogspot.com
www.desesperadosdelsarmiento.blogspot.com
www.pasajerosdelroca.blogspot.com

Todos hacen un trabajo enorme reclamando el servicio que merecemos...

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